“Dios nos sustenta, nos mantiene y nos da Todo”

Rasaraj Das (Luis Alvarez Alday), es compositor, músico y cantante chileno, dedicado a componer e interpretar canciones devocionales. A los nueve años se sintió inspirado a tocar la guitarra cuando escuchó como sonaban las cuerdas de la que tocaba su tío Leonardo. Desde aquel momento la música cautivó su alma, convirtiéndose en su compañera incondicional.

Las letras de sus canciones están inspiradas en la poesía de Srila Bhaktikavi Atulananda Acharya Swami y refieren a temas trascendentales que indagan sobre cuestiones como el sentido real de nuestra existencia, la Verdad, el Amor Divino, la conciencia, la espiritualidad y el Alma.

El artista ya lleva editadas una serie de canciones del disco “Mensajes en Blanco” y está preparando dos nuevos: “Mensajes de Azafrán” y “Mensajes del Mundo Material”.

En esta entrevista conversamos sobre sus inicios como músico y compositor, la influencia musical que ejerció su familia y el rol medular que tuvo su maestro espiritual quien lo impulsó a continuar expandiendo su arte difundiendo los principios de Conciencia de Krishna.

Música y redes sociales de Rasaraj Das

¿Cuándo tomaste conciencia que te gustaba la música?

A los nueve años escuché una guitarra de mi tío Leonardo Alday, el hermano de mi mamá, y para mí fue como un shock.  Después me di cuenta que esos sonidos se podían combinar para crear canciones. Me pareció mágico que uno mismo pudiera hacer música tocando un instrumento.

En mi familia hay varios músicos. Mi papá toca la batería y la armónica, mi tío toca la guitarra, mi hermana Astha Sakhi Maharani y mi mamá Yasoda Devi Dasi, tocan Mrindanga.

¿Qué música escuchabas cuando eras niño y luego, en tu  adolescencia?

En mi casa materna se escuchaba música de todo tipo, folclore chileno, argentino, peruano, boliviano y a compositores cubanos como Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Esta música era muy cercana al instrumento que a mí me gustaba, la guitarra.

A los 19 años mi madre me llevó a un templo Hare Krishna en la ciudad de Calama, Chile, en 1994 y bastó solo una clase de Maharaj Govinda para saber que mi vida había encontrado el sentido que buscaba y que no terminaba de encontrar en la frialdad de la metafísica.

De mi madre heredé el amor por la lectura y gracias a ella comencé a escribir poesía y canciones a los 12 años cuando aprendí a tocar guitarra.

La guitarra y la poesía son mundos increíbles de expresión que me sirvieron y sirven para conectarme espiritualmente y para relajarme del entorno del mundo material.

También integré un grupo literario en mi ciudad, Chillán en Chile, por varios años y logré publicar algunos poemas e historias, siempre con un enfoque de reflexión.

En 1994, conocí a mi maestro espiritual, Srila Bhaktikavi Atulananda Acharya Swami. Yo andaba con mi guitarra y le canté la canción “Te recuerdo Amanda” de Víctor Jara que él también conocía, así fue que conecté con él.

Al principio nos vinculamos por la parte musical, Gurudeva comenzó a mostrarme sus poesías, otra de mis grandes pasiones. Empecé a leer su poesía y a apreciar la profundidad del contenido de sus letras. Esto fue uno de los detonantes que me motivó a escribir música devocional. Su inspiración para mí fue y es medular en mi vida.

¿Cuándo empezaste a tocar la guitarra?

A los doce años decidí que quería aprender a tocar la guitarra. Mis padres no me podían regalar una así que conseguí trabajo informal en una constructora gracias a mi papá. Luego de dos meses, logré juntar un dinero y me compré mi primera guitarra.

Mi formación en guitarra fue autodidacta hasta los 14 años, época en que mi padre pagó a un profesor de guitarra, además de estudiar guitarra clásica en el colegio toda la enseñanza media.

A todas mis guitarras les pongo nombre, debo confesar que son parte de mis apegos materiales. Cada una de ellas tiene un brillo, un tono, un color musical lo que hace que naturalmente entreguen sus melodías.

¿Cuáles son tus referentes musicales?

Mis grandes referentes en la música son Luis Alberto Spinetta y Silvio Rodríguez. Con estos grandes compositores e intérpretes, uno va nivelando hacia arriba porque sus letras tienen un alto contenido reflexivo, no son tan fáciles de entender.

¿Cómo es esto de sentirse inspirado a componer un tema a partir de un poema devocional?

Volviendo al tema de artista armónico, siempre me gustó la poesía de Gurudeva Atulananda, la profundidad de su sentir. Muchas de mis letras están basadas en poemas de él, pero hay muchas otras que son experiencias propias. Ahora bien, me gusta enfocar las letras desde el punto de vista del Señor Krishna. Si analizan mis canciones, la mayoría son “invitaciones” o “declaraciones” más que “peticiones” desde el sentir de nosotros los humanos, son llamados de Dios hacia sus hijos. Ese grupo de canciones conforman el disco “Mensajes en blanco”, tengo dos grupos de canciones, que aún no publico, que hablan de pasatiempos de Krishna, estos serán los “Mensajes en azafrán” y canciones de corte más confrontacional, como el maltrato animal, la explotación o la pena, estos son los “Mensajes del mundo material”.

En el caso de la canción Promesa, al igual que varias canciones que están publicadas en mi canal en youtube Rasaraj Das, son parte de un disco que se llama “Mensajes en Blanco”. Originalmente se llamaba “Razón de Ser”, un libro de poesías que publicó justamente Gurudeva. En base a estas poesías salieron diez canciones, algunas son muy textuales y otras son aproximaciones de esos poemas. En el caso específico de Promesa, es el enfoque desde Dios, Krishna, donde se relata que no importa que uno crea o no en Dios, no importa en qué cuerpo esté, si está vivo, o no te quieres acordar de ÉL. La promesa es que siempre Dios va a estar contigo. Esa es una promesa que Dios le hace a las personas. Y la otra canción es Paramatma, ahí Krishna nos habla desde nuestro corazón.

 ¿Qué es el Amor Puro desde tu perspectiva de artista armónico?

Para nosotros como personas es muy difícil llegar a sentir esa profundidad de amor, por eso creo que el amor puro es aquel que viene de Dios hacia toda su creación, y principalmente hacia nosotros como almas espirituales. Se trata de un amor desinteresado, donde Él nos sustenta, nos mantiene y nos regala amor toda la vida incluso si nosotros decidimos no recordarlo o no quererlo.

Ahora sentir ese amor hacia Dios por parte de nosotros, eso requiere de una madurez espiritual que se va desarrollando de a poco, se va cultivando cuando cantamos nuestras rondas, cantando los nombres de Dios, intentando volvernos devotos y haciendo servicio devocional. De esa manera uno empieza a desarrollar ese amor. Uno no puede amar a alguien que no conoce, tiene que empezar a conocer a Dios como persona y no solo por el puesto de Dios que Él tiene.

¿Cuáles han sido los hitos en tu vida que marcaron tu amor hacia la música?

Un gran hito fue cuando escribí mi primera canción y el otro, sin duda, fue cuando comencé a escribir canciones devocionales, porque ahí cobró sentido el texto y la música, porque antes era muy raro que una letra fuera profunda o que representara un sentimiento más allá de lo terrenal.

Al conocer el cancionero vaisnava descubrí otro nivel de poesía, grandes maestros mostrando amor puro en poesía trascendental, y comprendí que cuando juntar palabras y construir frases no bastan para revelar un sentimiento, la poesía se vuelve la única forma de expresar amor trascendental.

Me siento muy agradecido hacia mi madre que me acercó a Conciencia de Krishna y a mi maestro espiritual por inspirarme a crear canciones devocionales, impulsándome a continuar por este camino en el cual el arte nos acerca a Krishna.

Entrevista: Ragatmika Bhakti Devi Dasi.