“Servir y amar a Dios es el sentido de mi vida”

Entrevista a Maharani Jay Bhakti Goswamini

Maharani Jay Bhakti Goswamini inició en 2013 la prédica en inglés dentro de la misión de Srila Bhaktikavi Atulananda Acarya Swami y es la primera madre que toma el servicio de abrir un templo de la Congregación Saravast Gaudiya en California, Estados Unidos.

Maharani nació hace 53 años en Chile, donde su llamado para servir a Dios se manifestó a temprana edad, primero como pequeña devota católica y luego, se intensificó a los ocho años, cuando comenzó a participar en un grupo de desarrollo personal al que la llevaba su madre, para meditar, practicar Reiki, estudiar tarot, alimentación, medicina natural y, lo principal para Maharani Jay Bhakti Goswamini, leer libros espirituales, de los que obtuvo la mayor inspiración al crecer.  Luego en su juventud se inclinó a estudiar arte porque sentía que era una de las maneras más prácticas de acercar a los ateos a una experiencia de la Divinidad.

Maharani se siente muy agradecida de toda su familia, todos muy brillantes en el ámbito cultural y artístico. “Mi abuelita fue una de las primeras mujeres en Chile que se tituló en la Universidad logrando ser profesora de castellano y de francés. Mi abuelo fue el primer bibliotecario con título profesional, en la Biblioteca Nacional de Chile. Mis dos padres también se titularon, en la misma Universidad que mis abuelos, la Universidad de Chile. Esto fue una gran motivación para creer en la importancia de estudiar y sentar una base sólida en mi educación, la que me ha servido muchísimo en mi servicio devocional“.

En su vida profesional se desarrolló plenamente como historiadora del arte, con estudios primero en la Universidad de Chile y luego en la Universidad de Oregon, destacándose como oradora en Universidades, Museos y centros culturales. Trabajó también en el Museo Nacional de Bellas Artes, bajo la dirección de Nemesio Antúnez, en ArTV como investigadora, editora de guiones y conductora de los programas “Por Amor al Arte” y como guía privada en los Museos del Vaticano, en Roma. Su área de especialización es la teoría de la arquitectura dentro del Surrealismo y su trabajo de investigación para su libro inédito fue incluido en los estudios de preparación y montaje de la exposición del año 2010 Surreal House” en la Barbican Gallery de Londres, según consta en el libro editado junto a esa muestra.

Jay Bhakti Goswamini sin duda triunfó en el ámbito de su profesión, pero su interés y completa realización se derivó cada vez más del Bhakti yoga, hasta tomar en 2018 votos como renunciante y profundizar en su misión de prédica en San Diego, California, al aceptar el pedido de su Gurudeva para comenzar a iniciar discípulos entre los participantes de sus programas que se lo solicitaran.

Al comienzo ella intentó que Gurudeva aceptase iniciarles, pero él insistió en que ella debía hacerlo pues dominaba el idioma y estaba en constante relación con ellos, quienes demostraban profundo amor y apoyo para su persona y su misión.  

Actualmente Maharani Jay Bhakti Goswamini continua su servicio de correcciones y traducciones de los libros de Srila Bhaktikavi Atulananda Acarya Swami, su amado guru, quien le diera las tres iniciaciones, y junto con ser la C.E.O. del Bhakti Temple of Healing Arts de San Diego, un proyecto activo y en progreso en Estados Unidos que pese a no tener aún una sede fija, un edificio donde funcionar, realiza numerosas actividades como clases de maha rondas, bhagavad gita, janardana yoga, distribución de libros  y de prasadam en las playas, parques y otros lugares del barrio, incluido el patio de su propia casa donde mantiene un bello altar con Sri Govardhan Raja Varada (Sri Govardhan, el Rey en dar bendiciones) y Sri Sri Sundhar Dayadar Nitai Gour (los más bellos y misericordiosos Nitay-Gouranga) como Deidades principales instaladas y nombradas por Gurudeva.

Maharani prepara su postulación al reconocimiento de su misión
como congregación religiosa

Para avanzar su servicio en San Diego, Maharani prepara su postulación al reconocimiento de su misión como congregación religiosa, para esto ya dio el primer gran paso al ser reconocida como fundación sin fines de lucro y recibir aprobación al nombre con que funciona, Bhakti Temple of Healing Arts. El siguiente escalón es obtener el estatuto de congregación religiosa, lo que motiva a los donantes a entregar sumas mayores para construir o comprar un templo donde operar.

¿Cómo pueden cooperar gratis todos quienes deseen escuchar el pedido de Gurudeva de apoyar la prédica de Maharani Jay Bhakti en Estados Unidos?

Muy simple: Únanse al grupo Facebook “Bhakti Temple of Healing Arts” e inviten a sus amigos a unirse (las preguntas para unirse están en inglés pero si no las responden, Maharani aceptará igual su solicitud de unirse a su grupo, pues ustedes son devotos o amigos de los devotos, lo que es lo mismo).

Apoyemos la prédica de Maharani Jay Bhakti Goswamini en USA, por hacernos miembros del grupo Facebook de su templo.

Solo basta abrir el grupo en fb y hacer click en “unirse”/join

https://www.facebook.com/groups/bhaktitemple/

Grupo Facebook – San Diego / California
Bhakti Temple of Healing Arts

El arte como vía para llegar al Supremo

¿Cuándo se despertó su necesidad de servir a Dios?  

“Todo empezó en mi niñez en Chile, mi país natal.  Cuando tenía ocho años experimenté este sentimiento por primera vez.  Mi mamá tenía una biblioteca esotérica en casa y había dejado en su velador el libro que leía antes de dormir, lo noté enseguida y no paré de leer hasta terminarlo. El título “A los pies del maestro” me pareció muy hermoso y lo primero que leí fue que los seres humanos fuimos creados para servir y para amar a Dios. Fue en ese momento donde sentí por primera vez que este era el sentido de mi vida, me pareció muy lógico y necesario, aún recuerdo ese bello sentimiento de paz al entender por qué había nacido.

Empecé a meditar en esa misma época. Mi madre era periodista y cubrió la visita de Maharishi Mahesh Yogi a Chile para introducir la meditación trascendental en el país, así es que le regalaron la costosa iniciación para ella, que acababa de haber sido abandonada por su esposo, y para sus tres hijos. Así pues, como casi todos nosotros, comencé mi camino espiritual en el impersonalismo pero con una convicción interna que Dios si me escuchaba como una persona super poderosa que podía hacer milagros. Durante mi infancia y pubertad me concentré en mis estudios y egresé de la escuela más temprano de lo normal. Luego opté por estudiar Historia del Arte en la Universidad porque pensaba que en este mundo material el arte es lo más cercano a Dios. Aún las personas que son más materialistas en este plano sienten atracción por el arte, que facilita el hablarles de Dios y acercarlos al mundo espiritual. Después de conocer a los devotos yo siempre terminaba hablando del Bhagavad-Gita y del Maha Mantra en mis charlas en museos, galerías de arte y universidades.  

Fue precisamente cuando preparaba un curso electivo sobre Surrealismo y quería dar clases sobre una parte de la obra de Matta basada en Los Vedas, que me reencontré con el Bhagavad-Gita, pero para integrarlo en mis clases debía primero escucharlo de un maestro espiritual, un guru fidedigno, según recomendaban las mismas escrituras que intentaba descifrar.

Buscando donde estudiar el Gita adecuadamente, di con el Instituto de Estudios Védicos de Iskcon, donde tomé clases diarias de filosofía védica y le pregunté a los devotos cómo podía hacer para conocer a mi Guru. Me respondieron que periódicamente venían maestros a predicar en este centro y que seguro cuando apareciera el mío me daría cuenta porque me iba a llegar al corazón. Conocí y escuché a muchos maestros, pero ninguno hizo el esperado “click” interno, hasta que un día llegó Srila Viravahu, quien me recomendó buscar a Atulananda Prabhu.

Diez años después reencontré a este guru de Iskcon en su sede de Los Angeles y no podía creer que me había enviado fuera de su institución, pero luego meditó profundo y me explicó que ese había sido Krsna poniendo una nube delante de él, haciéndole decirme eso pues por alguna razón yo debía tomar a Atulananda Prabhu como mi guru, y agregó que eso no quitaba que ahora me quedase ahí con ellos en Iskcon y les ayudase a traducir al español las conversaciones y cartas de Srila Prabhupada. Agradecí honrada la propuesta, pero después de un bello fin de semana con Rata Yatra en el parque, seguí mi camino, y continué mi servicio a Srila Bhaktikavi Atulananda Acarya, que por entonces consistía en terminar de revisar su hermosa versión poética del Caitanya Caritamrita en español.   

¿Cómo fue que conoció a Gurudeva Atulananda?

Yo tenía 25 años cuando lo conocí. Fui a preguntar por él al Govindas frente al Liceo 1, según direcciones de Srila Virabahu. Ahí me recibió Sripad Bhakti Vedanta Damodara Maharaj. Él llamó a Gurudeva a su templo Nueva Navadwip en Peñalolén (Comuna del Gran Santiago, Chile), con la gran fortuna que él estaba ahí y dijo que bajaría a dar la clase de Bhagavad-Gita si yo podía esperar. Por supuesto esperé dichosa. Después de unas horas cruzó la puerta un grupo de hombres sin duda santos, entre los cuales no cabía duda que el más sonriente era Gurudeva, pues resplandecía entre los demás.

Después de la clase, compartimos Prasadam, nos pusimos a conversar sobre el Bhagavad-Gita. Me sentía algo incómoda porque yo estaba vestida con ropa inapropiada, demasiado elegante, al estilo formal de una profesora universitaria, en un entorno donde todos vestían dhoti y hermosas ropas sencillas.

Tener la misericordia de conocer a Gurudeva fue una gran dicha para mi persona y ese día marcó la experiencia más trascendental en mi vida.  

Le conté que yo iba todos los días a clases de Srimad Bhagavatam a Iskcon y que me gustaría mucho empezar a asistir a sus clases de Sri Bhagavatam. Para mi sorpresa el templo de Gurudeva quedaba cerca de mi casa de La Reina, el barrio verde de Santiago (Chile), a diferencia de Iskcon que estaba lejos en el centro. Pero Gurudeva indicó su inquietud que podía ser peligroso para una madre sola subir tan temprano el cerro y que tal vez sería difícil encontrar movilización hasta ahí a esa hora, así es que me sugirió irme a dormir al templo la noche anterior cuando quisiera ir a escuchar clases. Luego le pregunté que cuantas noches me podía quedar, pensando escuchar el máximo de sus clases posible, a lo que respondió para mi felicidad completa, que me podía quedar todo el tiempo que quisiera, que estaba bienvenida a mudarme a vivir con ellos si lo deseaba. En seguida armé un bolso y me fui a quedar con ellos. Ahí encontré a mi querida Maharani Mahamrita, la primera maharani de la misión de Gurudeva, quien aún no tomaba sus votos y que había sido mi compañera de Universidad en la Escuela de Arte de la Universidad de Chile, donde ella estudió Arte y yo historia del arte. Fueron tres meses viviendo en el paraíso, con mucho servicio en el templo y mucha intensidad en el Bhakti. Gurudeva estaba ahí a diario dando clase por la mañana y por la tarde, siempre en Mongal Artik y cantando las rondas con nosotros. El grupo era maravilloso, estaban Mahamrita Dasi y Maharaj Damodar, junto a quien luego sería Ashram Maharaj vivían ahí, también varios devotos que luego destacaron como grihasthas o sanyasis.

¿Hubo algún hecho en su vida que profundizara su anhelo de renuncia?

Después de esa época gloriosa me fui de Chile para hacer un posgrado en historia del arte en Estados Unidos.  A los pocos años, mi mamá, Gloria Campo, quien también se inició con Gurudeva, cayó en estado de coma. Tomé un vuelo hacia Chile, pero ella dejó el cuerpo antes que yo llegara. Gurudeva estaba en una larga gira, fuera de Santiago, así es que mi querido hermano menor, Rodrigo Alfonso, me acompañó a encontrarme con mi amado Guru, cuando más lo necesitaba, en Valparaíso. Ahí me invitó a seguir con ellos hasta Arica, pero no pude separarme y continué la gira hasta Ecuador y de regreso, por tierra, en total tres meses mágicos, que intensificaron mi anhelo por aspirar a la renunciación.

Mi vida continuó, no tomé votos, pero después de muchos años viajé a India para Kartik. Este viaje significó un antes y después en mi vida, porque sentí aún más fuerte en mi corazón el anhelo de renunciar. Practiqué muchas austeridades, oré mucho a Srimati Radharani y a las Deidades.

Al año siguiente regresé a India, seguía orando y hacía mucho servicio. Revisaba todos los versos en inglés del Bhagavad-Gita en poesía que escribía Gurudeva, dormía pocas horas y trabajaba mucho en la oficina. Lo hice como una ofrenda a Gurudeva y a este anhelo de renuncia que abrigaba en el corazón.

Ya de vuelta en San Diego, Estados Unidos, continué con mis austeridades y con el servicio. Y seguí los consejos de Gurudeva para mi proceso espiritual, hasta que un gran día él me dijo que aceptaba mi anhelo de renuncia; mi verdadera vida comenzó entonces, en 2018, y nunca más sufrí penas ni ansiedades.

¿Cuáles son las actividades que se realizan en el templo de San Diego?

Bhakti Temple of Healing Arts de San Diego, desarrolla múltiples actividades devocionales. Algunas de las actividades actuales del templo están en curso desde los inicios de este proyecto en marcha y otras se implementarán cuando tengamos el edificio para operar a capacidad completa.

Entre nuestras primeras actividades y presentes desde el primer Satsang (que a su vez fue la primera actividad que implementamos), contamos con terapias holísticas, entre las cuales están las terapias con flores esenciales y el Reiki, ambas han ayudado a muchos miembros y amigos de Bhakti Temple of Healing Arts, quienes muy agradecidos reportan sus tan positivas experiencias de sanación con las terapias ofrecidas por Maharani Jay Bhakti Goswamini. El plan es implementar a futuro consultas de terapias holísticas simultáneas en el templo, para lo que Maharani está entrenando desde la filosofía del Bhakti Yoga a miembros de su grupo que ya son practicantes de Reiki o que aprenden desde cero con Maharani.

La actividad central en el templo es un Satsang a la semana, donde el darshan de Maharani Jay Bhakti Goswamini consiste en tres meditaciones: primero, cantar una Maha ronda con japa mala y bipa; segundo, lectura y comentario con preguntas y respuestas de uno a tres slokas del Bhagavad-Gita en inglés de Srila Bhaktikavi Atulananda Acharya Swami, con lectura y comentarios del Bhagavat Gita de Srila Praphupada, para profundizar; tercero: Prasadam “que no cunda el pánico, es orgánico” (don’t panic it’s organic). Esta última meditación durante los muchos Satsangs solo online se ha suplido para profundizar en el significado del prasadam, entregar recetas y analizar aspectos del ayurveda para comer mejor.

Hatha Yoga en Bhakti Temple of Healing Arts se ofrece a través de su propia escuela: Janardana Yoga. Las clases han sido siempre al aire libre, adelantándonos a los tiempos de Covid-19. La idea es conectarse con la naturaleza y beneficiarse de la vista del océano y el aire puro bajo los suaves rayos del sol. Se instala un templo móvil con un toldo para Sri Sri Goura Nitai, el paramparam, parafernalia básica y otro altar para el Bhagavad-Gita; se dispone un espacio sagrado para las japas en sus bipas que usarán los invitados y otro espacio para el prasadam en coolers.

Se inicia la clase sentados invocando en el corazón a Dios y ofreciendo una intención para la clase, se canta tres veces Hari Om, Maharani lee el sloka del Bhagavad Gita que inspirará la práctica y se inician las series de pranayamas y asanas adaptándolas al nivel de cada persona, se supervisa a cada quien de acuerdo a sus lesiones, debilidades u objetivos personales. Luego de practicar pranayamas y asanas por una hora en Savasana, cada persona recibe Reiki y al reincorporarse se dan reverencias unos a otros. En seguida se acercan todos al altar para cantar una maha ronda y luego profundizar en el sloka del día, cada quien tomando un Gita de Gurudeva en inglés, para seguir la lectura. Los Gitas y las japas se ofrecen en sankirtan, se cierra la clase con almuerzo o desayuno de clásico prashadam de Bhakti Temple of Healing Arts: “don’t panic it’s organic”

Maharani además ofrece Workshops y seminarios en los instructorados de yoga de 200 y 500 horas en distintas escuelas de yoga, en San Diego y Canadá.  En estas actividades, también se hace sankirtan, se distribuye prasadam y se promocionan las actividades del templo.

Maharani Jay Bhakti está certificada en terapias complementarias y realiza terapias con Flores de Bach, medicina natural, tarot y Reiki, entre otras.

Sus múltiples actividades devocionales se complementan con seminarios, clases de cocina vegetariana/vegana, preparación y envío de prasadam para particulares que deseen consumir alimentos veganos ofrecidos al Señor.

Maharani Jay Bhakti tomó votos de renuncia para profundizar en su vida espiritual y su servicio a través de Bhakti Temple of Healing Arts. Actualmente está gestionando el reconocimiento como grupo religioso en el Estado de California, Estados Unidos.

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Entrevista:
Ragatmika Bhakti Devi Dasi, a su Servicio.